Nuevamente vuelven los errores del pasado.
- Nayare Barrientos.

- 18 may 2021
- 2 min de lectura
Actualizado: 19 jul 2021
El gobierno anunció el cierre de las exportaciones de carne y tensiona aún más la relación con el campo.

*Por Nayare Barrientos, para Grupo Sarmiento.*
El gobierno anunció el día de ayer la prohibición de las exportaciones de carne durante el plazo de, por lo menos, un mes. Esta medida golpea directamente sobre uno de los sectores más dinámicos y modernos de nuestro país, imponiendo aún más trabas para el desarrollo de las economías regionales, del interior y de los productores locales que trabajan de sol a sol para producir los alimentos que consumen cientos de millones de personas en nuestro país y el mundo entero, generando la entrada de divisas que Argentina tanto necesita.
Los pequeños y medianos productores vienen advirtiendo hace tiempo sobre las cada vez más agobiantes intervenciones del gobierno en el sector. Un claro ejemplo de esto es la creación del registro para la exportación de carnes en abril de 2020. El gobierno creó un mecanismo para prohibir, trabar, restringir, direccionar y manipular una por una las exportaciones de carne en forma totalmente discrecional y por motivos meramente políticos, con un clarísimo toque de revanchismo. Antes fueron los ROE (2006-2015), ahora bajo el discurso del control de la informalidad y evasión, son las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJEC), con el que aplican una fachada para consagrar la vuelta de un muy dañino sistema de manejo de las exportaciones de carne.
Con las ROE, entre los años 2006 y 2015, se perdieron más de 17.000 puestos de trabajo de la industria, cerraron alrededor de 100 frigoríficos y la producción cayó en más de 12 millones de cabezas de ganado. Estas medidas, lejos de solucionar el problema de la suba de precios (cuyo origen está puertas adentro del BCRA), generaron que la producción decayera y el precio de la carne aumentara incluso más que el índice de inflación promedio. Las medidas implementadas en el pasado por Cristina Kirchner, y ahora por Alberto Fernandez, tienen un único destino posible y ese es la destrucción de miles de puestos de trabajo, la retracción de las economías regionales y la pérdida de uno de los sectores más eficientes y productivos de la economía nacional, sumado a la perdida de mercados para el país que serán muy dificiles de recuperar.
Es muy importante generar conciencia en la sociedad sobre los enormes problemas que genera una política dictada y pensada desde el más puro cortoplacismo, alentada por los odios y rencores del pasado e implementada con suma ignorancia y desconocimiento.
Por eso es fundamental que como sociedad nos involucremos cada día más en la batalla por las ideas y valores del trabajo, la responsabilidad y la libertad.
Sin exportaciones no hay desarrollo, y sin desarrollo no hay futuro.




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