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Radiografía de la crisis educativa.

  • Foto del escritor: Luka Martinini.
    Luka Martinini.
  • 29 may 2022
  • 3 min de lectura

¿De dónde venimos y hacia dónde vamos?


Argentina vive momentos difíciles. A la ya de por sí grave crisis económica, se le suma una crisis educativa sin precedentes históricos que golpea a los jóvenes y reduce sustancialmente sus horizontes de futuro y de progreso.


Si bien los problemas educativos en la Argentina no son nuevos, si es necesario resaltar que en los últimos años se han profundizado muy gravemente.


En el transcurso del año 2020, bajo el argumento de “cuidar la salud” en el marco del inicio de la Pandemia Covid-19, el Gobierno de Alberto Fernández dispuso el cierre total de las aulas inicialmente durante 15 días. Sin embargo, la suspensión de clases terminó extendiéndose por casi un año y medio. Sin ningún tipo de rigor científico ni estudio de las terribles consecuencias que esa medida tendría para los niños y jóvenes.


La suspensión irracional de las clases generó la expulsión masiva de estudiantes del sistema educativo. Durante ese periodo, se calcula que aproximadamente 1.500.000 estudiantes abandonaron la escuela, de los cuales más de 500.000 aún no han sido reincorporados.


Medio millón de chicos fuera del sistema educativo son las consecuencias de una gestión absolutamente improvisada, sin planificación y sin sensibilidad.



DESGRANAMIENTO EDUCATIVO:


Una de las principales problemáticas que atraviesa nuestro sistema educativo tiene que ver con el llamado “desgranamiento educativo”. Son los chicos que no logran terminar la totalidad de sus estudios, desde la escuela primaria hasta el título universitario o terciario, quedándose en el camino en alguno de esos niveles.


Un estudio acerca de los niveles educativos de los jóvenes de entre 18 y 29 años, realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, arroja los siguientes resultados:


El 11% terminó solo la primaria.

El 29% tiene la secundaria incompleta.

El 26,3% tiene la secundaria completa.

El 27,3% tiene el nivel Universitario o Terciario incompleto.

Solo el 6,2% tiene el nivel Universitario o Terciario completo.


Además, en provincias como Chaco, Formosa y Santiago del Estero, solo 5 de cada 100 chicos que arrancan la primaria logran terminar la secundaria en tiempo y forma (12 años después). En Misiones, solo 6 de cada 100 y en Catamarca y Corrientes, 7.



DERRUMBE DE ARGENTINA EN LOS ÍNDICES INTERNACIONALES.


El informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, más conocido como Informe PISA, es un estudio mundial llevado adelante cada tres años por la OCDE que mide el rendimiento académico de los alumnos en matemáticas, ciencia y lectura. El objetivo de las pruebas PISA es obtener datos sobre el funcionamiento y efectividad de los diversos sistemas educativos del mundo, con la intención de que aquellos países atrasados en la materia puedan analizar alternativas para mejorar sus propios sistemas educativos hacia el futuro.


El último informe fue realizado en el año 2018. Y eso mismo, la Argentina demostró pésimos resultados en todas las materias. De un total de 77 países evaluados, Argentina obtuvo en habilidad lectora la posición 63, en matemáticas la 71 y en ciencias la 64. Estos resultados ponen a la luz la decadencia de la educación en nuestro país, y nos hacen pensar, siendo que fue un estudio realizado con anterioridad a la pandemia, cómo será el estado actual de situación.


CONCLUSIÓN.


Argentina está atravesada por una crisis extraordinaria de naturaleza multidimensional. La educación no escapa a esa crisis, y el deterioro es cada vez más profundo.


Pensar en cómo modernizar y mejorar el sistema educativo requiere también de una reflexión más profunda acerca de qué Estado y qué Sociedad queremos. De un Estado que promueva la mediocridad de un status quo decadente, o que se anime a encarar transformaciones profundas que cambien de raíz las bases del modelo.


Tenemos la imperiosa necesidad de repensar todo el sistema educativo. De analizar de qué forma es posible generar un sistema que sea inclusivo, con mayor libertad y mayor calidad académica. Que promueva constantemente la formación y la capacitación tanto estudiantil como docente. Que pueda incorporar nuevas tecnologías en los métodos de aprendizaje y, sobre todo, que estos cambios puedan mantenerse en el tiempo como políticas de Estado.


La educación es el primer escalón del ascenso social. Sin ella, no es posible imaginar un país con un horizonte verdadero de progreso.


Animarse a cambiar lo que funciona mal, es entonces una obligación moral de todos los que pensamos en la política como la mejor herramienta posible de transformación social.



Por Luka Martinini.

 
 
 

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